Sevilla, Un Viaje al Sentimiento Flamenco

Sevilla, Un Viaje al Sentimiento Flamenco

Pese a la variedad cultural que existe en España, el Flamenco y la cultura andaluza sigue siendo la dominante a la hora de identificar el carácter español.

La fuerza de este arte, que es toda una identidad en sí misma hace que personas de todas partes del mundo visiten la Comunidad Andaluza y su capital, Sevilla.

Empaparse del espíritu más andaluz debe empezar por la que es considerada una de las ciudades más bonitas de Andalucía. No es de extrañar que cuente con los mejores hoteles, entre ellos hoteles boutique de lujo como es el Mercer Sevilla, que se integra en un antiguo edificio formando parte de la belleza arquitectónica de la ciudad.

Puede que uno de los grandes placeres de la visita a la capital andaluza sea deleitarse con su estupenda riqueza gastronómica. Desde las tradicionales tapas para empezar el día rompiendo el hambre con un serranito y una cruzcampo.

Las papas con alioli también son muy populares y los caracoles, muy típicos en cualquier bar de la ciudad.

Otra cosa que no puede faltar es un buen gazpacho, también conocido como “Sopa Fría” que consiste en una sopa crema de vegetales y tomate, condimentada con ajo, pimentón, aceite y vinagre. De hecho, el gazpacho es tan popular en Sevilla que si no te has tomado uno es que no has estado realmente en la ciudad.

Pese al calor que suele hacer en Andalucía también tienen Cocido, el Cocido Andaluz es el plato más pedido en Sevilla, consiste de un plato de caldo con garbanzos y verduras y luego otro plato de carne.

Otro plato muy típico de la ciudad son los Huevos a la Flamenca que consiste en un huevo frito con verduras y salsa.

El Pescado Frito también está en todos los menús de la ciudad, es una de las especialidades del lugar. Se trata de rebanadas de pescado enharinadas y freídas en aceite. Los pescados más comunes que se utilizan son rosada, calamares, boquerón, pescada y puntillitas.

El Flamenco en Japón

El Flamenco es pues todo un sentimiento una forma de identidad que ha calado allende las fronteras andaluzas y se ha exportado con enorme éxito al otro lado del mundo, en Japón.

No es extraño ver una gran cantidad de japoneses que visitan Sevilla buscando encontrarse precisamente con la esencia de esta fuerza de arte y tradición que, según investigadores y estudiosos parece tener su origen en Sevilla.

Si bien, el origen del flamenco no está claro, existen diferentes opiniones al respecto. Lo que sí parece claro es que su origen se remonta a una época anterior al siglo XVIII.

La opinión más extendida sobre su procedencia parece ser la de que surgió de la unión y mestizaje en Andalucía de pueblos musulmanes, judíos y castellanos principalmente.

Por flamenco entendemos el conjunto de cante, el toque y el baile siendo todo un lenguaje con sus propias normas y tradiciones.

Un lenguaje que ha cruzado fronteras y se ha popularizado desde Estados Unidos con el Flamenco Festival USA en Nueva York y a Asia donde en Japón ha ganado cientos de seguidores.

De hecho, Japón cuenta con representación en la ciudad de manos de José Cabeza Cónsul honorario de Japón en Sevilla. Y no es de extrañar, con 300.000 japoneses que vienen a España, de los cuales nada menos que el 80% vienen a Andalucía.

Y Sevilla es la ciudad más visitada con una cifra estimada de 240.000 japoneses visitando la ciudad. Entre las razones que explica Cabeza de por qué esa afluencia comenta que “los japoneses estudian a fondo todas las culturas y el flamenco es de lo que más dominan, quizás porque este arte comparta algunos valores con la cultura japonesa.

También Aiko Aoki, una bailaora japonesa comenta cómo no es solo que haya afición en Japón sino que, si cabe, hay más que en España.

La bailaora señala que en Japón hay mucha afición y que no se trata de algo pasajero sino de un sentimiento compartido y un arte muy importante y valorado para los japoneses.

En sus palabras al hablar de lo importante que es el flamenco para los japoneses añade, “cuando vivía en Madrid a finales de los 90, la familia con la que me quedaba me preguntaba qué hacía yo en España para aprender flamenco en vez de dedicarme a ganar dinero con otra cosa. Lo consideraban una pérdida de tiempo”.

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