Repitamos vestido, todas

Repitamos vestido, todas

Que digo yo, que ya que en estas dos últimas temporadas las bodas han sido escasas con el consiguiente retraso de las mismas y, por tanto, la acumulación de muchas para finales de 2021 y sobre todo para 2022, propongo que repetir vestido no sea algo excepcional, sino la norma. ¿Quién está conmigo?

Siempre me ha parecido un absurdo tener que comprarme vestidos largos de noche para las bodas nocturnas, o vestidos de coctel para las bodas diurnas, cuando luego no uso esa ropa. Hubo un año, creo que fue en 2018, que tuve que comprarme tres vestidos largos y uno corto. Se casaron dos primas mías de la misma familia en pleno agosto, así que eso ya eran dos vestidos diferentes, luego se casó un amigo en diciembre (y eso implicaba otro vestido largo pero de invierno esta vez, por lo que no pude repetir) y el de cóctel fue para una boda diurna que tuve en septiembre. ¿Sabéis el dineral que supone eso?

Estamos hablando de gastarte un mínimo de 50 o 60 euros en el vestido, pero digamos que la media ronda los 100 euros por cabeza, aparte tienes que hacer el regalo pertinente, que supone unos 150 euros por cabeza, y el día en cuestión es posible que quieras ir a la peluquería y pagar otros 50 euros por un bonito peinado e incluso algo de maquillaje. Luego súmale el traslado al lugar del evento porque yo no sé en vuestras familias pero en la mía tenemos gente muy original que le da por casarse en pueblos perdidos de la mano de Dios o en calas de playa en otra provincia y eso significa que hay que desplazarse hasta allí en los mejores casos, y en los peores pagar una noche de alojamiento.

Vamos, que como mínimo te dejas una media de 250 euros por boda y de ahí para arriba. El año que tienes más de una te desgracian los ahorros. De hecho, cuando veo venir una boda de lejos rezo para que no salgan más ese año porque en caso de recibir nueva invitación en lugar de una alegría lo que me dan es un buen susto.

 Mi verano en el 22

¿Y por qué estoy ahora tan indignada? Pues además de porque siempre he pensado igual (esto no es nada nuevo) porque entre junio, agosto y septiembre de 2022 (tengo 5 bodas), dos de ellas retrasadas desde 2020, una de 2021 retrasada también y las otras dos ya estaban previstas para 2022. Encima, para mi desgracia, ninguna de ellas coincide en fecha para poder poner de excusa que no puedo ir a dos bodas el mismo día, y para colmo de las 5 bodas, 3 son miembros de una misma parte de la familia y las otras dos son de amigos que se conocen entre ellos y comparten invitados. Conclusión, cómo mínimo tengo que comprarme tres vestidos y repetir dos de ellos en las bodas de mis amigos y yo me niego en rotundo. ¿Para qué? ¿para guardarlos luego en el armario porque yo no uso ese tipo de ropa nunca?

Y alguno pensará: ponte los que compraste en 2018 ¿verdad? Pues lo haría, sino fuera porque en Pandemia he engordado casi 8 kilos  y ya tengo bastante con deprimirme con ello como para encima embutirme en un vestido que, si me entra, me hará parecer una morcilla o una butifarra, según se mire.

Cinco bodas a una media de 150 euros de regalo por cada una de ellas ya me avisan de que me voy a gastar unos 750 euros para empezar a abrir boca y luego lo que me gaste en vestidos porque no pienso ir a la peluquería en ninguna de ellas,  que quede claro. Mi pelo suelto y recién lavado es perfecto tal y como queda. En otras palabras, que no pensaba hacer mucho pero ahora mucho menos, mi verano en 2022 será en casa, sin vacaciones ni muchos alardes. Como mucho, algún heladito o tapa+caña en la terraza de algún bar.

Por eso ahora, y espero que de aquí en adelante, propongo repetir vestido siempre que podamos. Me voy a comprar un vestido, al que ya le he echado el ojo en La Pepa, pero en el resto de bodas pienso repetir ese mismo vestido y quien no me quiera mirar, que no me mire. Así de claro lo digo.

Trucos para repetir vestido

Y el caso es que esto debe pasarle a mucha gente porque hay hasta tutoriales sobre cómo repetir vestido sin que se note. La revista Clara dice lo siguiente:

  • Elige un look clásico que, lejos de resultar aburrido, nos ayude a lucir elegantes y sofisticadas sin llamar demasiado la atención. Eso conseguirá que muchos invitados no reparen en el vestido y podamos repetir sin que se note demasiado.
  • Cambia los complementos de tu vestido: un cinturón, los zapatos, el bolso y por supuesto los pendientes y colgantes. Conseguirás un toque diferente sobre un mismo vestido. Para otra ocasión, puedes abandonar el cinturón y optar por usar un foulard o un pañuelo bonito al cuello.
  • Si prefieres un look más urbano, menos clásico, lo que puedes hacer es combinarlo con ideas originales que sean tendencia ese año. Como llevarlo con sabrinas planas en una boda y un bolso animal-print y lucirlo con unas zapatillas blancas con un bolso vaquero en otra boda.
  • ¿Y si cambiamos el tocado del pelo? O mejor aún ¿y si nos ponemos un bonito sombrero elegante? No es necesario que hablemos de una pamela, también quedan muy bien los looks con pequeños gorros inspirados en los años 20. Algunos de ellos incluso llevan un pequeño velo transparente tipo rejilla que aporta un estilo único a cualquier vestido.
  • Otra opción es complementar el outfit con una chaqueta. A veces con poner una americana moderna, de un color juvenil, puede dar una vuelta de tuerca a cualquier vestido. Obviamente esta opción no es válida para todo pero sí para muchos, así que es interesante tenerlo en cuenta.

Me parecen buenas ideas, no digo yo que no, pero es que no entiendo por qué tenemos que esconder de alguna manera que estamos repitiendo vestido. No me entra en la cabeza que en pleno siglo XXI sigamos con estas tonterías en la cabeza.

¿Y tú qué opinas?

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