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El día a día de un periodista deportivo y sus viajes

Puede decir que la profesión de periodista es la más bonita del mundo. Y si a eso le sumamos ser periodista deportivo, creo que podemos estar ante la profesión soñada. Eso me ocurrió a mí. Cuando tenía 10 años ya sabía con rotundidad que quería ser periodista deportivo. Solo había que ver los múltiples libros que rellenaba con todos los datos de equipos de fútbol, partidos y competiciones. Lo que ahora tenemos en Internet yo ya lo almacenaba en unos libros que ahora son la envidia de todos los que visitan mi casa.

Por lo tanto siempre tuve claro que quería ser periodista deportivo. Lo que no sabía es que serlo me iba a permitir conocer un sinfín de países de varios continentes. Y sí, tengo que reconocer que los fines de semana para mí se convirtieron en días de trabajo durante 10 meses al año, pero también tengo que decir que otra profesión no me hubiera permitido conocer tantas culturas y llenarme de experiencias de este tipo.

Como os digo yo desde que comencé era un periodista deportivo apasionado por mi trabajo. Viajaba constantemente para cubrir eventos deportivos en diferentes ciudades, os puedo decir que he estado en Inglaterra, Francia, Grecia, Noruega, Italia, Malta, Georgia, Rusia, Países Bajos, y así creo que hasta todos de Europa. Pero también he podido estar en Japón, China, Marruecos, Argentina, Brasil..y la joya de la corona, en Australia. Todo ello por trabajo y para cubrir diferentes competiciones deportivas como fútbol, baloncesto o unos Juegos Olímpicos, que creo que para un periodista deportivo es lo más. Hasta el punto de que yo tengo tatuados los cinco aros olímpicos en un tobillo. Es mi seña de que estuve allí.

Algunos problemas

Es cierto que la vida de periodista deportivo es apasionante, sobre todo porque te toca estar en algunos eventos que son históricos, pero también os digo que tiene algunas contras. Por ejemplo, yo desde hace muchos años es casi imposible, salvo vacaciones, poder quedar con unos amigos para hacer una barbacoa o salir de fiesta con ellos. Todos los fines de semana tengo que viajar, incluso también entre semana, y esto es un gran impedimento. Pero no es el único.

Ahora bien, tengo que reconocer que siempre he tenido el mismo problema: el aparcamiento. Pasaba horas buscando un lugar para estacionar mi Toyota, lo que me ponía de un mal humor tremendo y tengo que reconocer que he llegado a alguna convocatoria tarde por esta cuestión. Vete antes me decía mi jefe, pues no, ni con esas he podido. Recuerdo que un día, ya cansado de esta situación, un amigo me recomendó una empresa de aparcamiento que ofrecía un servicio de reserva de plazas en diferentes lugares de la ciudad. Pues oye, no tenía nada que perder. Y me fue muy bien. Se llama Tu Parking y te sirve de comparador para buscar zonas de aparcamiento en zonas cercanas a los aeropuertos.

Y es que ya os puedo decir que ir al aeropuerto puede llegar a ser una tarea tediosa, no solo por los retrasos que puede sufrir el transporte público, sino porque en muchas ocasiones es necesario ir con tu coche propio. Para estos casos, tienes que tener un buscador especializado que compara los parking cerca del aeropuerto, te va a permitir utilizar tu propio vehículo sin problemas de saber dónde aparcarlo. Y es que en la vida de un periodista deportivo no todo es cuestión de rosa.

A partir de ese momento, yo siempre reservo mi plaza de aparcamiento con anticipación a través de la empresa. Esto  me ahorra tiempo y me permite tener un lugar seguro para mi coche. Y no, no he vuelto a llegar nunca tarde a una rueda de prensa o una convocatoria.

Vivir en pareja

Son ya casi 30 años en el mundo del periodismo deportivo, y es cierto que esto me ha impedido tener una vida en pareja normal. He tenido varias parejas pero nunca hemos podido dar el paso de poder ser padres porque creo que con una profesión como la mía no me lo puedo permitir. No quiero que mi mujer esté todos los fines de semana con nuestro hijo. Tampoco quiero que viajen conmigo porque esto supone un gran trastorno para los bebés.

Tengo que reconocer que en mi caso siempre he antepuesto mi profesión a la vida en pareja, lo siento pero es así. No sé si en algún momento de mi vida me voy a arrepentir, pero esto es lo que hay. Era mi sueño y sigo soñando con ello.

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