De ruta por Daganzo, el paraíso por descubrir

De ruta por Daganzo, el paraíso por descubrir

Si logras juntar un puente en el calendario o tienes un fin de semana libre para ti y para tu familia, te recomiendo que hagas una visita a Daganzo. Quizás no te suene mucho, pero ese es el problema, Daganzo es el paraíso por descubrir. Yo cuando estoy entre amigos digo que no lo quiero promocionar mucho porque llegará un momento en el que el turismo lo invada. Cuando eso ocurra ya no podré disfrutar de todo lo que tiene. Pero es cierto que con la belleza no es bueno ser egoísta.

A continuación os presento a Daganzo de Arriba. Un municipio en el este de la Comunidad de Madrid que cuenta con 10.082 habitantes (según los datos del INE de 2017) incluyendo los usuarios del camping permanente que hay en el municipio y tiene una extensión de 43,77 kilómetros cuadrados.

Historia de Aganzo de Arriba

Si te llama la atención porque es Daganzo de Arriba, ya que no hay de Abajo, te cuento por qué. En 1580, según consta en las páginas referentes a esta villa en las Relaciones Topográficas de Felipe II, el nombre era simplemente Daganzo. En esas mismas páginas leemos, que la población más cercana hacia el sur, era la villa de Daganzuelo. Así mismo, en las páginas correspondientes a Daganzuelo, se corrobora que esta villa hoy desaparecida, en 1576 tenía el nombre de Daganzuelo, y que su vecino del norte tenía el nombre de Daganzo.

En 1586 Juan Vaca de Herrera compró la villa de Daganzuelo y le cambió el nombre por el de Daganzo de Abajo. El antiguo nombre sin embargo no cayó en desuso, habiendo incluso algún documento de 1598, posterior al cambio de nombre oficial, que continúa refiriéndose a Juan Vaca de Herrera como “señor de la villa de Daganzuelo”. Desde entonces hasta la actualidad, se ha hecho referencia a la hoy extinta población, indistintamente con los nombres de Daganzuelo o Daganzo de Abajo, siendo este último su nombre oficial y el primero el de uso más coloquial y cotidiano. Daganzo de Abajo desapareció en el siglo XIX.

Su parque forestal

Una de sus joyas se encuentra en su parque forestal. Se llama de Maria Marzol y es un prado de 4 hectáreas de extensión situado dos kilómetros al norte del casco urbano de Daganzo, en el Camino del Monte y a orillas del Arroyo del Monte. Está acondicionado por el ayuntamiento con mesas y mobiliario de recreo infantil, es un lugar ideal para disfrutar de la familia y la naturaleza en un entorno privilegiado. Muchas veces mi familia y yo nos vamos allí a comer. Hago una tortilla de patata, un chorizo y algo de beber y nos vamos a disfrutar. Jugamos al fútbol con mi hijo y es la mejor forma de estar en contacto con la naturaleza y con la familia.

Patrimonio de Daganzo

Otro de los referentes de Daganzo es su patrimonio artístico. La Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora es uno de los elementos más destacados. Se cree que se empezó a construir en el siglo XII ó XIII porque la base es mudéjar. Puedes ver como tiene tres naves con cuatro tramos separados por dos hiladas de pilastras con arcos de medio punto. En el interior destaca la Custodia barroca de plata y el retablo ubicado en la nave central. La verdad es que es una visita que merece la pena.

Date un paseo por las calles de Daganzo porque vas a poder ver elementos interesantes como la Plaza, que es donde está el Ayuntamiento, con fachada porticada, y la Fuente de los Cuatro Caños, denominada así porque es la antigua construcción que servía de abrevadero para el ganado.

Daganzo tiene muchas cosas que ver turísticamente. Si estás pensando en comprarte una casa por esta zona también tienes que saber que lo puedes comprar por un precio muy asequible. Consultada la inmobiliaria Fresno aseguran que puedes encontrar una casa adosada desde 250.000 euros hasta los 330.000 euros.

La verdad es que es una gozada poder salir a la calle y respirar aire puro. Además el municipio está muy bien comunicado. Prestan servicio 4 líneas de autobús, conectando una de ellas con Madrid, en la estación de Barajas, de metro. Así que puedes estar en muy poco tiempo en la capital pero disfrutando de un paraíso.

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