Un atisbo medieval en Andalucía

Un atisbo medieval en Andalucía

Todos sabemos que hay ciertos pueblos o aldeas que aún evocan cierto aire medieval. Algunos de estos pueblos son tan turísticos que se conocen en todo el mundo, como Besalú, Albarracín, Peratallada, Ronda o Aínsa, pero también hay otros pueblos, tal vez menos conocidos pero igual de hermosos, que son merecedores de una buena escapada. Os hablo de Úbeda y Baeza, situados cerca de Linares y Jaén, y separados entre ellos por un tiro de piedra.

Ambos lugares parecen parados en el tiempo, al menos en los que arquitectura y edificación se refiere. Lógicamente ver a turistas con móviles y cámaras en mano, o a lugareños con la última tecnología rompe un poco la magia, pero sus rincones siguen siendo maravillosos. Y es que en ambas ciudades podemos conocer edificios impresionantes, muy bien conservados en el tiempo, casi mágicos, pero lo mejor son sus callejuelas pequeñas, con arcos que unen viviendas y rincones especiales.

Un fin de semana es suficiente para ver ambos pueblos, aunque reconozco que un poco más de tiempo nunca viene mal para ir más relajados, pero estamos hablando de una escapada que puede hacerse en cualquier época del año sin demasiadas complicaciones.

Si vas muy justo de tiempo, recomiendo contratar una visita guiada que te lleve directamente a lo más característico para no perderte nada, pero hazlo con guías locales, sin mucho mejores. Visita Úbeda y Baeza cuenta con varios tours de visita y todos son bastante recomendables aunque el más mágico es la visita nocturna.

Baeza

Catedral de la Natividad de Nuestra Señora: Este enorme edificio se construyó sobre una antigua mezquita en el siglo XIII, aunque en los siglos posteriores tuvo numerosas transformaciones. Por ello cuenta con elementos góticos y renacentistas, así como motivos barrocos. La entrada cuesta 4,5 euros.

Centro Histórico: Los alrededores de la Catedral baezana componen un entramado urbanístico medieval donde merece la pena perderse. Sus callejuelas discurren entre arcos, muros y pequeñas plazas donde el tiempo parece haberse detenido. Son muchos los edificios que destacan en esta zona, como el Palacio de Jabalquinto (hoy sede de la Universidad Internacional de Andalucía), la antigua universidad, el seminario San Felipe Neri o la iglesia de Santa Cruz, la mejor conservada de estilo románico en toda Andalucía. Al igual que este templo, el interior de la mayor parte del patrimonio baezano se puede visitar, casi siempre gratis.

Plaza del Pópulo: También llamada plaza de los leones, donde podemos ver el arco Villalar, muy conocido. Se trata de un espacio muy amplio donde podemos encontrar la Fuente de los Leones, monumento arqueológico procedente de la ciudad romana de Cástulo (cercana a Linares). Los edificios que la rodean, de los más altos de la época, son La Antigua Carnicería y La Audiencia Civil y Escribanías Públicas.

Ruinas del convento de San Francisco: con una magnificencia impresionante, una obra de 50 metros de altura con increíbles bóvedas que data del siglo XVI. Un terremoto que ocurrió en Lisboa y que llegó con retazos hasta Baeza afectó a la iglesia y hubo que desmantelas la iglesia, jamás se restauró.

Úbeda

Plaza Vázquez de Molina: Este lugar es la verdadera esencia de Úbeda y la razón principal para que fuese declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Allí se ubica la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, el Palacio de Juan Vázquez de Molina, el Palacio del Marqués de Mancera, la Sacra Capilla del Salvador y el Parador de Turismo. Los edificios componen un conjunto monumental único, que merece la pena visitar con tranquilidad. Antes de acabar el recorrido, merece la pena bajar por la calle Prior Monteagudo hasta un bonito mirador hacia los olivos ubetenses junto a las viejas murallas.

Plaza del Ayuntamiento y Plaza Primero de Mayo: Dos plazas igual de magníficas que las de Baeza, aunque desde ellas lo que realmente llama la atención es el callejón Horno Contador, o María de Molina, que llevan hasta la Plaza de San Pedro. Unas callejuelas mágicas paradas en el tiempo.

Sinagoga del agua: Sólo se puede visitar en momentos concretos del día y, este, puede ser buena opción. El edificio se descubrió por casualidad cuando comenzaban las obras para realizar unos apartamentos, pero la importancia del lugar hizo que se cambiaran los planos. Se cree que la sinagoga es del siglo XIV y cuenta con varias galerías, patios, salas y un espacio para el baño ritual de purificación.

Hospital de Santiago: Es una de las joyas del Renacimiento español y está considerado como El Escorial andaluz. Fue realizado por el maestro Andrés de Vandelivira y su padre, Pedro de Vandelviria a finales del siglo XVI. Tiene diversos espacios, salas y una capilla, además de dos pequeños patios. Uno de ellos acoge la Biblioteca Municipal y el otro, varias salas que se utilizan para realizar eventos e interesantes exposiciones en las que perder la noción del tiempo.

¿Te animas a esta escapada?

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